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Los Árboles en el Diseño Urbano
Por: Urb° Poul Knudsen Lopez-Torres (1)
Tradicionalmente las municipalidades
consideran a los árboles dentro del diseño urbano de sus
jurisdicciones, como elementos para el embellecimiento de espacios
públicos, como avenidas, alamedas, parques y plazas. También son
empleados para la demarcación de límites y/o zonas, generando
aislamiento o creando barreras visuales.
Sin embargo, son muy pocos los casos en
que los árboles cumplen un rol de protección ambiental, donde su
siembra es rigurosamente planificada, pensando en su contribución en
la regeneración del oxigeno, la canalización del flujo de los vientos,
el aprovechamiento de su sombra en días soleados y refugio ante
precipitaciones pluviales, o explotando el potencial aislamiento
acústico que pueden brindar.
En este contexto, es importante señalar
que para cualquiera de los usos que se le quiera dar a los árboles, es
imprescindible el perfecto conocimiento de las características
particulares de cada especie, así como del entorno donde se ubicarán
(suelo, clima, polución, etc.) y de cuanto presupuesto se dispone para
su mantenimiento, pues esa es la única manera garantizar se logren los
fines deseados y no se pierda la inversión realizada.
Hay que tener en cuenta que el árbol en
la ciudad normalmente está sometido a unas situaciones de estrés y a
unas condiciones medioambientales tan variadas y diferentes a las que
tendría en su medio natural, que habría que hablar de arboricultura
urbana como una especialización dentro de esta ciencia. A nuestro
modesto entender, son muy pocos los distritos de Lima, que cuentan con
el personal idóneo para el manejo de la arboricultura urbana y son aún
menos los que desarrollan una adecuada planificación. Esto se
evidencia principalmente en la inadecuada selección de las especies y
en la nula preparación de los suelos, situación que viene generando
árboles débiles y/o enfermos, árboles mal anclados al terreno que caen
en cuanto se producen vientos fuertes, árboles podados drásticamente
porque sus ramas “estorban” alguna edificación, o al cartel
publicitario de algún alcalde en reelección, árboles cuyas raíces
invaden tuberías de agua o desagüe, levantan pavimentos o agrietan
muros, etc.
La importancia ambiental de los árboles,
radica principalmente en su capacidad para regenerar el oxigeno. En
ese sentido, es importante saber que no todas las especies tienen la
misma capacidad para producir oxígeno, pues esto depende del índice de
área foliar de de cada especie y la edad de cada ejemplar.
Por otro lado, es pertinente acotar que la captura de carbono
se realiza únicamente durante el desarrollo de los árboles. Pues los
árboles absorben dióxido de carbono (C02) atmosférico junto otros
elementos del suelo y aire para convertirlos en madera.
Contra lo que muchos puedan creer, el
empleo de grass en parques o plazas de la ciudad, no contribuye
significativamente a la regeneración del aire, pues el grass tiene
baja capacidad de absorción de CO2 y consume mucha cantidad de agua,
tal es así, que con la misma cantidad de agua que se requiere para
mantener una hectárea de grass, se
puede regar más de
100 árboles medianos de molle serrano, pudiendo obtener con la misma
inversión, una mejora ambiental cuatro veces más representativa.
No planificar
adecuadamente el uso de los árboles, a la larga significa un costo más
alto para las municipalidades. Pues el empleo de especies inadecuadas
o que no compatibilizan con el entorno donde serán plantadas, puede
generar un costo de mantenimiento más elevado.
(1) Urbanista, Especialista Ambiental. Miembro de la Sociedad de Urbanistas del Perú.
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