|
|
|
Pronunciamiento sobre las Inversiones Privadas
y el Desarrollo Urbano
(A partir de lo acontecido en la
Residencial San Felipe)
La Sociedad de Urbanistas del Perú,
habiéndose informado de los acontecimientos que rodearon la
propuesta de desarrollo comercial en el sector oeste de la Unidad
Residencial San Felipe (por las cuadras 6 y 7 de la Av. Gregorio
Escobedo) y habiendo debatido las ventajas y desventajas de dicha
propuesta desde perspectivas, económicas, comunitarias, legales y
urbanas, ha llegado a la siguiente conclusión con respecto a este y
otros tipos de proyectos de inversión que se propongan o efectúen en
la Ciudad de Lima y en otras ciudades del país.
Primero, la SURP no tiene posición contraria a la inversión privada
que ofrezca mayores y mejores servicios a la población urbana. La
SURP cree que es necesaria la inversión privada como generadora de
riqueza, empleos y mayor oferta de productos y servicios a los
consumidores.
Segundo, la SURP respeta el derecho de los residentes de un barrio,
distrito u otra unidad comunitaria, de vivir en tranquilidad y
dentro de los parámetros que los miembros de esa comunidad
establezcan.
Tercero, la SURP cree en la diferencia entre la responsabilidad
social y la mitigación social desde el punto de vista de quien va a
impactar un entorno social con algún proyecto de inversión. La
responsabilidad social implica que la entidad desarrolladora debe
aportar al crecimiento y buen funcionamiento de los sistemas
sociales, económicos y ambientales en los que está incidiendo para
que los cambios afecten de manera positiva en las vidas de las
poblaciones impactadas. La mitigación social es un concepto más
específico que intenta minimizar los impactos negativos de un
desarrollo que irrumpe en la vida de una población identificada.
Cuarto, la SURP avizora que el crecimiento inminente y constante de
la Ciudad de Lima en los siguientes quince años va a producir más
casos similares de conflicto entre inversionista y población como
aquel que sucedió en el Conjunto Residencial San Felipe en el año
2008.
Quinto, la SURP critica el hecho de que en el Perú no existe una
Política Nacional de Urbanismo, que establezca las normas de
inversión para el diálogo social entre el inversionista y la
población, que permita involucrar responsablemente la inversión
pública con la inversión privada e incorpore como exigencia para la
factibilidad de los proyectos los estudios de responsabilidad
social, superando el error de solo requerir la mitigación de
impactos directos en la vida de la población afectada, en busca de
beneficios de más largo aliento.
Sexto, la SURP enfatiza el rol importante que deben tomar los
gobiernos locales en estos procesos de desarrollo buscando
activamente la inversión en sus jurisdicciones en vez de esperar a
reaccionar ante las propuestas de proyectos que se presenten. Los
gobiernos locales deben tener planes de desarrollo validados por
profesionales especialistas y concertados con las comunidades
involucradas en donde se identifiquen los espacios disponibles para
el desarrollo de proyectos que cubran las necesidades de la
población y produzcan oportunidades para las generaciones venideras.
En resumen, la SURP reconoce que las inversiones son necesarias, y
que no es cuestión de que cesen del todo en áreas residenciales de
la ciudad, sino que los inversionistas deben presentar planes de
responsabilidad social y no solo de mitigación social, debiendo
entablar diálogos con la población en los que identifiquen las
necesidades, en coordinación con las autoridades respectivas para
contribuir a ofrecer soluciones conjuntas. El diálogo se debe
iniciar previo al diseño de la propuesta para identificar los
beneficios que aportará el proyecto de inversión privada y debe
continuar durante el proceso de elaboración y ejecución del mismo.
Estos conceptos son simples y deben ocupar un espacio en las normas
nacionales para que los futuros proyectos a desarrollar en áreas
urbanas se rijan por parámetros responsables en cuanto a la
inserción social y ambiental de las inversiones.
Sociedad de Urbanistas del Perú
2 de Abril de 2008
Descargar Pronunciamiento ( PDF
54Kb )
|
|
“Las ciudades
en riesgo son una oportunidad”
Pronunciamiento de la Sociedad de Urbanistas
del Perú
en el Día del Urbanismo
El Perú es un país ubicado en una zona
de riesgo y sufre periódicamente de inundaciones, lluvias, sequías,
bajas drásticas de temperatura, temblores, terremotos y otros
fenómenos que combinados con la vulnerabilidad de las ciudades
pueden acabar en desastres aún mayores que los del último terremoto.
Además, existen informes técnicos que sustentan que la frecuencia de
ocurrencia de los fenómenos naturales negativos se esta acortando y
que el impacto proyectado también se acrecienta. Sin embargo, las
políticas urbanas en general no incorporan el enfoque de gestión de
riesgos. Son muy pocas las municipalidades que consideran este
enfoque, usualmente aquellas que en donde ocurren permanentemente
alguno de estos fenómenos naturales negativos.
En adición, existen riesgos no naturales, o de origen humano, que
causan desastres. Aquí incluso la responsabilidad municipal es mucho
mayor. Completa inacción, así como la ausencia de compromiso y
criterios son las causas principales. La Sociedad de Urbanistas del
Perú cuestiona el hecho que los alcaldes y otros representantes
municipales no son sancionados cuando estos desastres ocurren. La
Sociedad de Urbanistas del Perú opina que los alcaldes deben
renunciar cuando un desastre ocurra en su jurisdicción.
La situación en riesgo es ya conocida por pobladores y autoridades,
pero aún la mayoría de ciudades peruanas siguen en situación de alto
riesgo. La Sociedad de Urbanistas del Perú condena el débil
compromiso de las autoridades municipales para evitar situaciones de
riesgo en sus jurisdicciones. No se puede tener un cambio si se
sigue haciendo lo mismo. Es crucial que el enfoque de la gestión de
riesgos se incorpore en los planes urbanos y en las infraestructuras
estratégicas de las ciudades.
Limitado principio de autoridad
Las ciudades tienen autoridades no solo para que les cobren
impuestos a sus ciudadanos, pero también para que pongan orden. Los
alcaldes tienen la falsa creencia que si clausuran locales o
realizan acciones para demoler ilegales construcciones serán
impopulares o se les acusará de oponerse a la inversión privada. Por
último tienen temor que los empresarios puedan ejercer presiones
económicas o políticas que los perjudiquen. Aún peor, es fácil
pensar que los alcaldes o las autoridades municipales han sido
seducidos por los cantos de la corrupción. La Sociedad de Urbanistas
del Perú condena a las autoridades municipales que rehuyen de su
responsabilidad para ejercer el principio de autoridad.
Baja capacidad de sanción
En muchos casos ha sido más fácil pedir perdón que pedir permiso.
Los empresarios y los informales aprovechan la lenta capacidad de
reacción municipal y la debilidad de las autoridades urbanas de
demoler lo construido. Lamentablemente en el reino de la
informalidad y de la ausencia de valores, los incentivos para hacer
lo correcto son ineficientes. Allí es donde la legislación peruana
falla. La capacidad de sanción en las ciudades es baja y eso permite
que la informalidad pueda sobreponerse a cualquier esfuerzo
municipal de reducir el riesgo.
¿Sirven las garantías profesionales?
No solo son las municipalidades están débiles. La Sociedad de
Urbanistas del Perú se pregunta ¿qué ocurre con los profesionales
que contribuyen a generar estas situaciones de riesgo?, ¿qué ocurre,
por ejemplo, con aquellos arquitectos o ingenieros que se prestan
para representar y avalar los proyectos ubicados en zonas de riesgo
o en zonas frágiles?. La Sociedad de Urbanistas del Perú no quiere
pensar que estos Colegios Profesionales son cómplices de
‘profesionales’ sin ética y les solicita separar de sus filas a
quienes formen parte de la cadena de valor de la informalidad y la
irreverencia a la seguridad, el ambiente y los derechos ciudadanos.
Pero más aún. Es cierto que en un desastre natural existen
edificaciones destruidas y que fueron construidas sin sus
respectivas licencias de construcción, es decir sin el aval de los
profesionales respectivos. La Sociedad de Urbanistas del Perú
condena esta condición de informalidad en la construcción, así como
la debilidad municipal de permitir esta informalidad. Pero también
hay muchas edificaciones que han colapsado en un desastre natural y
que sí tuvieron el aval de un profesional de la construcción. La
Sociedad de Urbanistas del Perú demanda que estos profesionales, así
como las respectivas Comisiones Revisoras, asuman el gasto de
reconstrucción de las edificaciones colapsadas que avalaron.
Es más costoso reconstruir que prevenir
Por cada dólar invertido en prevención, según el Banco Mundial, se
ahorran cuatro en reconstrucción. Pero, más allá de los costos netos
de una reconstrucción también existe el costo de oportunidad de una
situación de desastre versus aquella prevista y con baja
vulnerabilidad. Además, existe también, el lucro cesante de todas
las actividades económicas, constituye en la mayoría de los casos
una pérdida irrecuperable que generalmente no forma parte de los
costos de la reconstrucción. Considerando estos dos últimos aspectos
la Sociedad de Urbanistas del Perú estima que por cada nuevo sol
invertido en prevención se ahorran 7 nuevos soles en reconstrucción.
La Sociedad de Urbanistas del Perú insta a todos los gobiernos
municipales a invertir en prevención y dejar la inercia burocrática
que perjudica al desarrollo sostenible de las ciudades.
Existen oportunidades para las situaciones en riesgo
Existen bonos basados en parámetros para rembolsar los gastos que se
generen por desastres naturales. Existen seguros de infraestructuras
y de país. Existe cooperación no reembolsable. Existen mecanismos de
mercado para generar procesos de financiamiento de la prevención
urbana. Existen mecanismos de urbanismo, para mejorar la calidad del
proceso de urbanización y reducir el riesgo. Existen metodologías de
evaluación validadas. Existen oportunidades con beneficios
económicos comunitarios y municipales en áreas urbanas en riesgo.
Existen externalidades que se reducen con prevención. Existen
ventajas comparativas para invertir en zonas en riesgo.
La Sociedad de Urbanistas del Perú considera que las
municipalidades, el Estado y los Peruanos pueden ahorrarse muchos
recursos, de pensar primero en prevención y no sufrir luego las
tensiones y el clamor social que genera la reconstrucción. La
Sociedad de Urbanistas del Perú, pone su capacidad técnica a
disposición de las autoridades municipales con verdadera intención
de incorporar el enfoque de gestión de riesgos en sus ciudades, para
iniciar planes y proyectos urbanos de prevención pues las ciudades
en riesgo son oportunidad de economías urbanas creativas.
Sociedad de Urbanistas del Perú
8 de Noviembre de 2007
Descargar Pronunciamiento ( PDF
41Kb )
|
|
“Generemos Ciudades Sostenibles que promuevan el Desarrollo
Nacional”
Pronunciamiento
de la Sociedad de Urbanistas del Perú por el 57º aniversario del
Día Mundial del Urbanismo, 8 de noviembre de 2006
Durante décadas el
desarrollo económico del Perú se ha sustentado en la consolidación
productiva de la Capital de la Republica, explotando al máximo los
potenciales geopolíticos expresados en la aglomeración de
equipamientos y servicios derivada del centralismo capitalino. Esta
situación ha ocasionado paulatinamente el debilitamiento y
aletargamiento del resto de ciudades en el ámbito nacional, con la
consecuente inhibición del desarrollo económico, social y cultural
de casi el 70% de la población peruana.
La perspectiva es más aguda si verificamos que la gobernabilidad
urbana ligada a los conflictos sociales en algunas ciudades del Perú
es un hecho que no está siendo encarado por las autoridades
correspondientes, acumulando fricciones que de no mediar acciones
correctivas encontraran expresiones sociales cada vez menos
democráticas, que generarán la inestabilidad de las mismas
autoridades.
La explosiva dinámica de inversiones inmobiliarias está generando un
fuerte impacto en los patrones de uso de suelo y en la demanda
infraestructura y equipamiento urbanos, que nadie esta asumiendo.
Esta situación no permite visualizar un horizonte de sostenibilidad,
pues se presentan como neoplasias malignas que van agotando las
capacidades existentes y que condenarán a la ciudad hacia su
decadencia, en desmedro de la calidad de vida de sus habitantes.
La ineficiencia en la inversión de los gobiernos locales, cuya peor
expresión se muestra en inversiones de infraestructura no acordes
con la principal problemática de los pueblos del país; genera
absurdos y superfluos gastos en cosmetología urbana apañados como
proyectos de incentivos al turismo urbano. Esto solo demuestra la
incapacidad de algunas autoridades locales y regionales, para
interpretar coherentemente el desarrollo sostenible y priorizar las
necesidades de sus comunidades.
Es importante acotar que el urbanismo es la disciplina que procura
sistemas urbanos sustentables donde se armonicen los intereses
sociales y se desarrolle la conservación ambiental, al mismo tiempo
que la ciudad y sus habitantes mejoran económicamente. El
exteriorismo y el paisajismo son especialidades fuertemente ligadas
al arte y la estética, pero no deben ser interpretadas como
urbanismo, pues esta profesión trascendió hace casi un siglo del
actuar físico – ornamental hacia lo social, económico y ambiental,
siendo sus herramientas la gestión y la planificación estratégica.
La consolidación de una red de ciudades sostenibles, donde los
estándares de calidad de vida se hayan optimizado, es una de las
visiones de la Sociedad de Urbanistas del Perú. Ciudades como
Arequipa, Chiclayo, Sullana, Cusco, Iquitos y algunas otras, pueden
fácilmente convertirse en los motores y facilitadores de este
cambio, en base a los paradigmas del urbanismo y el desarrollo
sostenible, constituyéndose en ciudades-modelo, que generen un
efecto sinérgico, aprovechando las oportunidades que los nuevos
megaproyectos nacionales -como las carreteras transoceánicas,
Camisea y los Megapuertos- generarán.
El desarrollo sostenible del Perú es un compromiso que debemos
asumir no solo los 8 millones de habitantes de Lima, es también un
deber y un derecho inalienable de más de 28 millones de peruanos,
que ven en las nuevas políticas de descentralización provenientes
del Gobierno Central un horizonte viable de oportunidades. Esta
visión de desarrollo sostenible, demanda de gran responsabilidad y
profundo civismo, especialmente este 19 de noviembre cuando podremos
nuevamente elegir nuestras nuevas autoridades municipales y
regionales.
La Sociedad de Urbanistas del Perú, reitera su firme compromiso en
la promoción de alternativas para el desarrollo sostenible y hace un
llamado a los actores sociales, a los gremios profesionales, a los
agentes económicos y a los partidos políticos para unirnos en el
esfuerzo de generar ciudades sostenibles que promuevan el desarrollo
nacional.
Sociedad de Urbanistas del Perú
8 de noviembre de
2006
Descargar Pronunciamiento ( PDF 37Kb )
|
|
Pronunciamiento sobre el Plan Nacional de Desarrollo Urbano
(Viernes 7 de
julio de 2006)
El 28 de junio de
2006 el Ministerio de Vivienda y Construcción emitió la resolución
N° 173-2006-VIVIENDA, la misma que dispone la prepublicación en su
página web, del proyecto de “Plan Nacional de Desarrollo Urbano,
Perú: Territorio para Todos – Lineamientos de Política 2006 – 2015”,
estableciendo tan solo 15 días para que las entidades publicas y
privadas, organizaciones de la sociedad civil y personas naturales
interesadas, tomen conocimiento de dicho documento y remitan sus
opiniones y propuestas al respecto. Tiempo ínfimo, si tomamos en
consideración que el mencionado documento, se ha venido elaborando a
puertas cerradas por una pequeña elite del Ministerio de Vivienda
desde el año 2004.
Esto, ha suscitado
numerosas opiniones discrepantes no solo sobre el contenido del
mismo, sino también sobre la forma como se pretende aprobar un Plan
Nacional, que se supone promoverá el desarrollo de millones de
personas, sin haberse producido previamente un proceso de
concertación que lo legitime. Hay que tomar en consideración
también, que esto ocurre especialmente cuando el gobierno actual
esta a pocos días de culminar su mandato, que en el Perú los
usuarios de internet representan menos del 10% de la población
nacional y que muchas municipalidades provinciales no cuentan
siquiera con computadoras.
-
Consideramos, que el
proyecto de Plan Nacional de Desarrollo Urbano presenta numerosas
debilidades metodológicas. Estamos de acuerdo que las áreas urbanas
y las regiones que interactúan con ellas deben ser planificadas y
que el contar con un Plan Nacional de Desarrollo Urbano es muy
importante, pero de igual forma, consideramos fundamental, que desde
su diseño debe involucrarse a los actores que formarán parte de
dicho Plan, articulando las demandas urbanas, con las rurales,
locales y regionales, y todas estas con las prioridades del Estado.
Por lo que a vista del débil o inexistente proceso de consulta y
concertación con el que se ha actuado, consideramos que dicho
documento es de por sí un instrumento carente de valor, el cual está
condenado a ser ignorado por los actores ausentes. Más aún cuando
nos encontramos ad-portas de la elección de nuevas autoridades
locales y regionales.
-
Indicamos, que en el
documento de propuesta del Plan también se incurre en debilidades
conceptuales, sobre las cuales se basa el posterior desarrollo de
los objetivos y metas. Se asume por ejemplo, que el país está
entrando en una nueva etapa de capitalismo lo cual genera la
expansión y crecimiento de nuevas ciudades, desconociendo, o sin
mencionar, que en el Perú existen comunidades urbanas que regulan su
desarrollo en base a decisiones participativas, y que incluso
existen normas que la promueven. Mientras por otro lado,
lamentablemente, la normatividad de expansión urbana, horizontal y
vertical, no considera el incremento de las demandas de
equipamiento, infraestructura y servicios, que se dan lugar cuando
se incrementa la población sobre el territorio.
-
Señalamos, que otra
debilidad de la propuesta, es la indefinición del concepto de CIUDAD
con el que desarrolla todo el documento, recordemos que en el Perú
no existen instancias gubernamentales que administren el desarrollo
de las ciudades, sino autoridades que trabajan sobre sus
jurisdicciones político administrativas (distritos, provincias,
regiones). Pretender interpretar a cada distrito, a cada provincia,
o a cada región como una CIUDAD, ya ha generado grandes problemas
para la eficiente gestión de las ciudades, el ejemplo más crítico lo
constituye Lima-Callao, ciudad que cuenta con tres instancias
gubernamentales involucradas en su desarrollo (Municipalidad
Metropolitana de Lima, Municipalidad Provincial del Callao y el
Gobierno Regional del Callao). Esta problemática, no es enfocada en
el proyecto de Plan Nacional de Desarrollo Urbano.
-
Evidenciamos, que en
la elaboración de este proyecto, ha existido ausencia de
multidisciplinariedad, lo que derivó en su debilidad de enfoque.
Incurriendo en el uso de conceptos de planificación ya superados,
como considerar el 'desarrollo urbano' como una cuestión solo de
nuevas áreas de expansión y de nuevos proyectos de infraestructura
desconociendo que el término “desarrollo”, implica también mejoras
económicas, financieras, sociales, culturales, ecológicas y
políticas, visión que es garantizada contando en la elaboración del
Plan con un equipo técnico multidisciplinario, cosa de que el
documento en consulta adolece.
-
Manifestamos,
nuestra preocupación de que se afirme en este documento, que el
territorio peruano esta "espacialmente organizado y configurado por
una red de asentamientos de jerarquía y categorías diferentes",
cuando esto es solo un síntoma de la organización política del
territorio, el cual en la práctica se organiza sobre la base del
acceso y demanda a los recursos naturales, servicios ambientales,
articulación de economías locales y regionales, clusters e intereses
económicos familiares, comunales y corporativos, entre otros.
Igualmente preocupante es que se considera, que la calidad de vida y
la reducción de la pobreza es el resultado de la sumatoria de
“siete” variables económicas, lo que implica un total
desconocimiento de la dinámica de generación de calidad de vida y de
los mecanismos y experiencias de reducción de la pobreza, por parte
de los autores de dicho documento.
-
Encontramos, que
existen también debilidades en la interpretación de las tendencias
migratorias y aplicación del funcionamiento de las cadenas de valor
rural-urbanos y urbano-urbano, que se dan lugar en el país, pudiendo
las áreas urbanas cumplir un rol de complementariedad de servicios
que reduzcan los costos de transacción que limitan la articulación
de mercados, lo cual no es mencionado, y que permitirían un mayor y
mejor producción, y organización de la oferta, en las regiones. Lo
cual debe estar vinculado a mecanismos para promover y facilitar
iniciativas de identificación de las oportunidades de desarrollo e
inversión local y regional, que permitan generar ingresos, riqueza y
empleo en las distintas regiones del país. Es igualmente importante
mencionar también que las áreas urbanas viven de servicios
ambientales producidos por una ecoregión y que existe una fuerte
relación de dependencia regional en las áreas urbanas, y
consecuentemente, estas deben contribuir a la conservación y
mejoramiento de estas condiciones, cosa que tampoco es mencionada en
el Plan propuesto.
-
Consideramos, que es
mucho más democrático posponer la aprobación del Plan Nacional de
Desarrollo Urbano para un momento cercano, dentro de siete meses, en
el cual existan mayor legitimidad y posibilidades de concertación,
entre los distintos actores involucrados en el desarrollo local y
regional y los gestores de recursos, tanto públicos como privados.
-
Sugerimos, que el
Ministerio de Vivienda debe proponer, y si se esfuerza probablemente
aprobar en estos días, es el mecanismo de elaboración del Plan
Nacional de Desarrollo Urbano, así como comprometer los recursos
para que el proceso de elaboración del mismo pueda llevarse a cabo.
Un proceso que deberá considerar, por ejemplo, talleres con
representantes de los Gobiernos Locales y Regionales, integrando al
mismo tiempo los intereses y prioridades del Estado. Un proceso que
incluya a las nuevas autoridades locales y regionales que serán
elegidas el próximo noviembre y que iniciarán su gestión en enero
del próximo año. Un proceso que integre las demandas de los
productores, en el que las áreas urbanas desarrollen los servicios
para integrar y complementar, la oferta urbana y rural, con la
demanda nacional e internacional. Además, definiendo al mismo tiempo
los mecanismos de resolución de problemas urbanos dentro y fuera de
los sistemas urbanos. Dentro de ellos tales como la renovación
urbana, las debilidades de infraestructura, equipamiento y
servicios, y fuera de ellos, tales como por ejemplo, la conservación
de fuentes de agua que abastecen a las ciudades pero que se
encuentran en la cabecera de las cuencas, además de otros factores
que mantienen la capacidad de carga urbana y que no se mencionan en
el plan. Incluyendo, el reducir las contradicciones entre la
normatividad del mismo Ministerio de Vivienda, por ejemplo entre las
que norma el Programa Mi Vivienda y el Plan puesto a consideración.
-
Invocamos, al
Ministerio de Vivienda y construcción a no considerar el Plan
Nacional de Desarrollo Urbano como un plan solo de roles urbanos o
de ordenación del territorio meramente. Pues el desarrollo urbano es
multisectorial y consecuentemente multidisciplinario, por tanto debe
integrar enfoques no solamente físicos, sino también económicos,
sociales, culturales, ecológicos y políticos. El urbanismo, no solo
esta vinculado a la ordenación física, el urbanismo es una
disciplina integral, e ignorar este concepto es limitar a las áreas
urbanas y regionales a sus legítimas posibilidades y oportunidades
de desarrollo.
Por lo expuesto,
expresamos nuestra disconformidad y solicitamos la rectificación en
lo actuado, reafirmando nuestra convicción de la importancia de
generar alternativas para el desarrollo urbano sostenible en
beneficio de toda la población peruana y el desarrollo nacional.
Sociedad de
Urbanistas del Perú
Jesús María, 7 de julio de 2006
Descargar Pronunciamiento | Ver Proyecto de
PNDU
|
|
Pronunciamiento de la Sociedad de Urbanistas del Perú
Por el 5 de junio
Día Internacional del Medio Ambiente
El
ambiente y la ciudad
Todos estamos de acuerdo en que uno de los aspectos claves para
mejorar las ciudades y otros centros poblados es su calidad
ambiental. Pero, también es cierto que nuestras ciudades adolecen de
atención ambiental, que las políticas ambientales en el país son
débiles y aún más débiles en sus ciudades, que el irrespeto por
mantener un ambiente saludable es un reto difícil de
combatir y que la
corrupción para dejar pasar 'crímenes' ambientales existe.
La visión que se tiene del ambiente en la ciudad es usualmente
dirigida a la contaminación del transporte o la basura tirada en las
calles, pero lo cierto es que la problemática y sus oportunidades de
resolverla van más allá.
En principio la ciudad es parte de varios ecosistemas de varias
unidades biofísicas que se coinciden en un espacio donde se asientan
las ciudades. Así tenemos que las ciudades forman parte de ciertas
cuencas o microcuencas de las cuales obtiene recursos naturales,
pero debe considerarse también que existen ecoregiones, en un ámbito
probablemente mayor que el de las cuencas, en donde interactúan
estas condiciones ecológicas, los procesos biofísicos que las
mantienen y actividades productivas y de servicios que dependen de
estas condiciones biofísicas. Este enfoque es muy importante, y la
miopía de ver este enfoque esta ocasionando ahora crisis como la del
agua, en la que ya varias ciudades del país se ven obligadas a
racionar el agua, pero también se originan conflictos entre
actividades productivas rurales y urbanas en su competencia por el
agua. Mirar a la ciudad ambientalmente no es solo verla dentro de la
dinámica de aquellos procesos que se dan lugar al interior de la
ciudad, sino también, el sistema que lo contiene, y que ve saturada
su capacidad de carga cada vez que irresponsables autoridades
municipales y regionales, con la venia de un gobierno central
despreocupado, autorizan expansiones urbanas, horizontales y
verticales, que darán lugar a nuevas crisis ambientales.
Al interior de la ciudad el menú ya es conocido. Contaminación en el
aire, en el agua, en el suelo, en el subsuelo y en los materiales de
construcción que llegan a ser cancerígenos, destrucción o saturación
de áreas verdes, increíble desperdicio de energía, radiación
eléctrica, telefónica, desperdicios por millares de toneladas,
muchos de ellos químicos, etc.
A ello, sumado, la condición de pobreza en la cual todas las
ciudades del Perú se encuentran globalizadas, aunque algunos
distritos digan que no es así y para ello se cambien de nombre
llamándose 'ciudades', como si no formaran parte del continuo urbano
del cual obtienen infraestructura, equipamiento y servicios, y como
si cambiándose de nombre fueran a cambiar su status de área urbana
de una metrópoli pobre en un país subdesarrollado.
Y efectivamente, las debilidades ambientales no solo generan
segregación, en la cual algunas áreas urbanas quieren distinguirse
de otras llamándose 'Ciudad de', sino también que los problemas
ambientales causan una reducción de la productividad, incremento del
gasto en servicios médicos y medicinas, mayores gastos en alimentos,
y otros gastos provenientes de diversas externalidades ambientales.
Eso sin mencionar, el continuo deterioro del espacio público, que
como es de todos, entonces no tengo por que cuidarlo o defenderlo, y
entonces al final no es de nadie, y luego las municipalidades
convierten las playas y parques en zona comercial que no permiten el
acceso del resto de ciudadanos, pues el espacio público se convierte
en privado, o en muy privado. O también se da el caso que cualquier
empresa inmobiliaria satura la ciudad de edificios, y los
equipamientos e infraestructuras se saturan y generan una crisis.
Esto se
explica mejor con el siguiente ejemplo:
Si tenemos una calle residencial (de 100 mts de largo) con
zonificación R2 o R3, es decir que permita entre 2 o 3 pisos por
vivienda, en la cual tenemos 8 viviendas unifamiliares a cada lado
de la calle, y considerando que hay alrededor de 5 habitantes por
familia, entonces tendríamos que hay alrededor de 80 habitantes, en
la que producen alrededor de 80 kilos de basura al día y en la que
tendríamos, considerando un auto por familia, pues 80 autos, y que
consumirían como 17,600 lts de agua al día (considerando el consumo
standard de la OMS de 220 lts/hab/dia) y que producirían 15,840 lts
de desagües (o sea el 90% de lo que consumen en agua).
Pero nos hemos puesto a pensar, que pasa si (como ya esta
ocurriendo) se autoriza la construcción de viviendas de alta
densidad (llámese Mi Vivienda o lo que se le parezca) por ejemplo
cambiando la zonificación, en la que en cada lote se construya un
multifamiliar de diez pisos con cuatro departamentos por piso, y en
la que viva una familia promedio por departamento.
Entonces, en esa calle de 100 metros de largo se producirían 3,200
kilos de basura en solo un día, se deberían consumir 704,000 mil
litros de agua al día, se producirían 633,600 litros de desagües al
día, y si cada familia tuviese una auto, se requerirían 640
estacionamientos, y por supuesto se requeriría un área verde de
25,600m2, para cumplir con el mínimo permisible de 8m2/hab de la
Organización Mundial de la Salud. Entonces aquí subyacen varias
preguntas: ¿Cómo se van a satisfacer estos servicios?, ¿Como se van
a generar nuevas áreas para equipamientos recreativos, educativos,
de seguridad, de salud, y comerciales en zonas donde la ciudad ya
esta consolidada?, y especialmente ¿quién va a pagar por ese
incremento de demanda de infraestructura y
servicios?, ¿lo va a pagar el habitante de la ciudad con nuevos
impuestos?, ¿o lo va a pagar la municipalidad con sus deteriorados
bolsillos?, y el empresario inmobiliario ¿paga algo de este costo
ambiental que se genera mientras gana vendiendo departamentos de
ratones en masa?
Y cuando vemos los espacios públicos, siempre vemos la calle con el
ancho mínimo permisible, con la iluminación mínima permisible y con
el área verde mínima permisible, y al final todo es mínimo, y vivir
en la ciudad es sinónimo de vivir al mínimo. Pero, ¿Por que no
preparamos a las ciudades para vivir al máximo?, viviendo
plenamente. Por que no tenemos soluciones creativas, pero para vivir
al máximo.
Y eso que solo estamos hablando de resolver la situación actual.
Entonces, ¿Que les vamos a dejar a las generaciones futuras?
Un
nuevo enfoque.
Los gobiernos urbanos, deben trabajar en conjunto con aquellos
gobiernos locales y regionales que mantienen los recursos y
servicios ambientales de los cuales viven. Así, muchas ciudades de
la costa deben ayudar a mantener aquellas zonas rurales donde nacen
los recursos que se comparten a lo largo de una cuenca o un valle.
Debe reorganizarse cada sistema de gestión ambiental urbana, por lo
menos bajo el análisis costo-beneficio y costo-eficiencia, y en
algunos casos corresponderán sistemas de administración mixtos, en
otros públicos y en otros privados. Y ello conlleva a una serie de
nuevos procesos, incluyendo la formación de nuevos urbanistas.
La administración de la ciudad debe hacerse también en función de
los recursos naturales que comparte. Se da el caso de muchas
municipalidades que comparten un río, un bosque o un desierto, pero
es de todos y es de nadie, y aun en situaciones de crisis ambiental
no hay coordinación intermunicipal.
Una verdadera tragedia de los comunes.
Las familias y las empresas deben pagar por el volumen de residuos
que producen, siguiendo así el principio de quién contamina paga. En
la actualidad los servicios de recojo de basura se cobran por lote,
y puede darse el caso que en un lote vivan 12 personas y al costado
vivan 3 personas, pero los dos pagan lo mismo. ¿Es eso justo?
También, las empresas deben pagar por los productos que se colocan
en el mercado y que no se reciclan. De esta manera, podemos ver, por
ejemplo, que hay empresas de venta de gaseosas que colocan miles de
millones de botellas de plástico que no se pueden reciclar y de los
que las municipalidades tienen la obligación de disponer. Entonces,
¿quién paga por la disposición de un producto contaminante colocado
por una empresa privada? Nuevamente, la municipalidad y
consecuentemente sus habitantes subsidian la disposición de los
contaminantes provenientes de empresas privadas.
Las ciudades, deben concentrar sus presupuestos en asuntos
principalmente de interés público y no necesariamente subsidiar
intereses privados. De esta manera, se debería evaluar si son las
ciudades quienes deben subsidiar las infraestructuras, equipamientos
y servicios urbanos, para que los empresarios inmobiliarios y los
bancos hagan dinero.
Deben incorporarse las ganancias y pérdidas ambientales, en el
sistema contable de cada municipalidad, de esta manera se sabrá
cuanto se incrementó la capacidad local de generar nuevas y mejores
oportunidades. Se dan casos, en que hay municipalidades en el país
que pierden un bosque completo o un río es totalmente contaminado,
pero en la contabilidad municipal aparece que no se ha perdido nada.
Sin embargo, es indudable que este tipo de pérdidas ambientales
generan una enorme pérdida en futura capacidad de inversión y
beneficios económicos para las futuras generaciones. Sin embargo,
nuestra legislación es todavía ciega y sorda.
Debe involucrarse más la participación de la población, tanto en
sistemas de monitoreo como en la toma de decisiones. Esto es
fundamental para mejorar la gobernanza democrática a nivel local y
reducir la corrupción, además de verificarse la eficiencia de
conservar el medio ambiente local.
Por supuesto, muchas otras medidas deben ser consideradas, pero es
especialmente importante que el abanico de actores sociales
encuentre al menos una puerta que conduzca a procesos de dialogo y
concertación sobre los recursos y servicios ambientales dentro de la
ciudad y aquellos dentro de los cuales la ciudad forma parte.
Nuestro compromiso.
El compromiso de los urbanistas es la calidad de vida en los
sistemas de ciudades, y eso incluye a los centros poblados en zona
rurales. La Sociedad de Urbanistas del Perú seguirá pronunciándose
para fomentar espacios económicos, sociales, políticos y
territoriales, que aseguren calidad de vida para los habitantes de
las ciudades.
La Sociedad de Urbanistas del Perú, promueve y desea compartir un
cambio de visión en la gestión de la ciudad, especialmente en el
campo de su gestión ambiental.
La Sociedad de Urbanistas del Perú, invita a las municipalidades y
gobiernos regionales del Perú a aceptar el reto de cambiar para
mejorar la calidad de vida, y para ello se ofrece a contribuir con
aquellos que opten por este cambio.
Descargas:
|
|
Pronunciamiento de la Sociedad de Urbanistas del Perú acerca de la
Construcción de Edificaciones en la Costa Verde.
En la ciudad de Lima
se ha venido desarrollando una agria polémica entre instituciones,
vecinos y especialistas acerca del uso del suelo cercano a la ribera
del mar en la Costa Verde, la disputa se suscita ante la
construcción de edificaciones en el suelo de la Costa Verde que
aparentan atentar contra el paisaje urbano y contravenir normas
acerca del uso del suelo en este lugar.
La Sociedad de Urbanistas del Perú considera que existe un problema
mayor que ha originado esta situación, para ello es necesario
revisar las características de la gestión acerca del territorio de
la Costa Verde como escenario urbano y bien público por las
instituciones pertinentes para ello. El primer problema lo notamos
en la ausencia de instrumentos de gestión lo suficientemente claros
y adecuadamente desarrollados para que sean tomados en cuenta por
las autoridades locales. Ante esto la Municipalidad Distrital de
Barranco pretende usar el territorio de la Costa Verde bajo su
propio criterio, sin considerar la naturaleza del uso metropolitano
de recreación que significa el litoral de la ciudad de Lima, por lo
cual atañe a diversas administraciones municipales la gestión de
esta porción del litoral limeño; justamente por su naturaleza
interdistrital y metropolitana se creó la Autoridad Autónoma de la
Costa Verde, sin embargo esta no ha logrado desarrollar una gestión
adecuada de los recursos de la Costa Verde y no tiene una posición
normativa, excluyente y clara acerca del uso del suelo del litoral
metropolitano comprendido en la Costa Verde, tan es así que los
instrumentos normativos emitidos por esta institución no definen
claramente el uso permitido en cada porción de terreno de la Costa
Verde.
La Municipalidad Metropolitana de Lima al pretender no tomar partido
en esta situación, está abdicando de su labor de gestión del
territorio metropolitano, pretendiendo que no es su función la
gestión de las áreas de recreación metropolitanas; así mismo su
gestión no pareciera tener claramente definida la naturaleza de las
funciones de los distintos centros de servicios urbanos dentro de la
metrópoli, lo cual definiría una rol y un tratamiento específico
para la Costa Verde y su función dentro del territorio de la
Metrópoli de Lima; y esto debería estar inscrito dentro de un
Propuesta Integral acerca del deber ser de la Lima Metropolitana.
El gran efecto que se genera, es que en este juego de negligencias e
intereses los recursos son explotados sin un consensuado criterio de
eficiencia. Desperdiciando recursos sin tener claro la principal
función de los gobiernos locales: la generación de progresivos
estados de bienestar para la población de su circunscripción.
Ante este vacío normativo y de jurisdicciones es probable que (como
es usual en nuestro medio) la posición más prepotente, violenta e
intransigente sea la que se imponga, como Sociedad de Urbanistas del
Perú lamentaríamos mucho que este tipo de “soluciones” siga primando
en nuestras ciudades; lo adecuado es que las instituciones que
tienen a su cargo la gestión de los recursos y territorio de la
metrópoli limeña se encarguen adecuadamente de la gestión de los
mismos, es necesario que los diferentes puntos de vista acerca del
uso de bienes de acceso público sean considerados dentro de los
instrumentos de gestión pública y para ello es necesario que las
instituciones que gestionan el desarrollo de nuestra metrópoli
asuman positivamente el control, administración e intervención sobre
los recursos de los habitantes de la Metrópoli de Lima.
Descargas:
|
|
Pronunciamiento de la Sociedad de Urbanistas del Perú por el 56°
aniversario del Día Mundial del Urbanismo.
8 de Noviembre 2005
La Sociedad de Urbanistas del Perú,
bajo el lema “Hagamos de nuestra ciudad un espacio habitable para
todos” hace un llamado a la reflexión este 8 de noviembre, día en
que se celebra el 56avo aniversario del Día Mundial del Urbanismo.
Mientras
en la actualidad, la población urbana del Perú constituye el 76% del
total, el fenómeno de metropolización en
ciudades principales como Arequipa, Trujillo y Chiclayo se acelera,
y Lima Metropolitana participa del 40% de la población total urbana
del
país tal como lo mantiene desde hace más de 50 años. Treinta
ciudades más en el Perú muestran tasas de crecimiento constantes y
ello representa un alto riesgo en la calidad de vida de los
habitantes de estas ciudades y de las regiones con las que
interactúan.
El
crecimiento descontrolado de las ciudades en el país debe ser visto
como una amenaza de crisis socio-ambiental. Por un lado, el impacto
del crecimiento urbano sobre su región, y por otro el impacto del
crecimiento de las ciudades dentro de las mismas ciudades.
Las
ciudades, como sabemos, no viven solas pues dependen principalmente
de una dinámica productiva, ecológica y social que les rodea
regionalmente. Ecológica en el sentido que las ciudades consumen el
agua y los servicios ambientales que se generan en su
Ecoregión y mientras más crecen,
consumen más de estos recursos naturales y generan más
contaminación. Sin una política de desarrollo urbano que armonice el
crecimiento de las ciudades con la capacidad de carga ecológica de
la región, estas enfrentarán, tal como ya ocurre en las ciudades
principales del país, crisis de abastecimiento de agua, ríos que
reciben desagües en volúmenes que estos ríos ya no pueden
autodepurar, y recursos naturales y alimenticios agotados, que luego
se hacen más caros de ser provistos en las ciudades.
Los
sistemas de ciudades conforman también un articulador de la
producción rural del país. Varios corredores y
sub-corredores económicos se conforman naturalmente para
satisfacer la demanda sobre la base de algunas veces una oferta
rural organizada. La cuestión es si las ciudades se han preparado
alguna vez para impulsar el consumo y la venta de los productos que
produce la región de la que dependen. Este no es un argumento
regionalista, es un argumento que asegura la
sostenibilidad tanto del abastecimiento en las ciudades como
de la producción en los entornos rurales que los rodean.
En
términos sociales, las ciudades son catalizadoras de varias de las
culturas que confluyen en una región. Culturas que necesitan
espacios de expresión, culturas que tienen costumbres y valores, y
que tienen sistemas de organización y de toma de decisiones. Las
ciudades, con nueva reglamentación vigente y con los nuevos estilos
de planificación participativa, están generando una mayor
participación en lo que podrían denominarse procesos de consulta,
pero muy pocas veces, incorporan o impulsan los sistemas de tomas de
decisiones de quienes habitan en los distintos barrios de la
ciudad.
Mucho se
ha hablado de la apatía de los ciudadanos de participar en la
gestión local, pero esto es definitivamente consecuencia de un
estilo de administración y gobierno que tiene algo más de 500 años
en el país. Es necesario repensar la participación de los
ciudadanos, no solo como un estamento de consulta, sino también como
partícipe directo en la gestión de su localidad.
Las
ciudades no viven solas, necesitan de su entorno rural para
sobrevivir, pero no tenemos políticas que las integren.
Dentro
de las ciudades, la situación cambia. Nuevas ordenanzas y leyes para
promover conjuntos residenciales o cambios para incrementar la
zonificación son ahora el paradigma del gobierno central, con el
argumento que debe aumentarse la densidad para aprovechar la
infraestructura existente y así ofertar viviendas más baratas. La
cuestión es para quién es mas barato hacer viviendas de esa manera.
Los
nuevos cambios de zonificación en la metrópoli literalmente duplican
la capacidad residencial y comercial de ocupación de la ciudad,
ocupación que puede darse en menos de 5 años, en un país donde las
infraestructuras se cambian cada 40 años. Eso sin mencionar que
están obsoletas, que en muchos casos no hay áreas verdes y que la
sobredemanda de agua y energía, generará
frecuente pérdida de presión en el abastecimiento de agua y de
voltaje en la energía eléctrica.
Por
ejemplo, la Organización Mundial de la Salud indica que debe haber
como mínimo 8 m2 de áreas verdes por habitante. Pero zonas que ya no
tenían áreas verdes ahora, según la nueva zonificación
metropolitana, han duplicado su zonificación. Ello sin mencionar que
el mínimo permisible de las nuevas ‘viviendas’ pueden llegar a menos
de los 50m2, en un país donde la familia promedio tiene más de 5
integrantes.
La población
creciente en el área urbana agudiza el problema de hacinamiento y
presiona por el acceso a servicios básicos. Además, la ocupación
desorganizada limita la adecuada planificación de las inversiones en
servicios básicos, tales como luz, agua y desagüe. Como resultado,
la población más vulnerable, de ingresos reducidos, tiene un acceso
precario y/o informal a estos servicios, lo cual genera impactos
negativos sobre el ambiente y la salud de los pobladores.
Zonas históricas de las
ciudades avanzan hacia otro derrotero también crítico. El Instituto
Nacional de Cultura es uno de los principales obstáculos de la
renovación urbana en zonas históricas. Pobladores que no pueden
mejorar sus viviendas, empresarios que no pueden invertir y
municipalidades atadas de manos son la consecuencia de políticas
restrictivas cuando lo ideal es adoptar, para todos, un rol
facilitador y concertador en la
renovación urbana.
Ciudades turísticas e históricas,
como el Cusco, encuentran dificultades para facilitar el
asentamiento de sus habitantes y nuevas inversiones en un país donde
el turismo esta aumentando un 25% cada año.
Metrópolis y megalópolis
El proceso de
metropolización
que están experimentando las principales ciudades del país, debe ser
abordado técnica y eficientemente, evitando cometer los mismos
errores que generaron la gran problemática urbana de Lima. Las
metrópolis son una importante economía de localización y
aglomeración, pero también son grandes ‘succionadores’ del medio
ambiente que les rodea. En muchas
localidades,
las ciudades principales son el centro de las actividades no
residenciales, mientras estas se encuentran en la periferia, pero
conectadas a la ciudad con eficientes servicios de transporte.
Mientras se pueda mantener la capacidad de carga ecológica, las
ciudades pueden crecer, pero al mismo tiempo esto significa proveer
alternativas residenciales con calidad de vida.
La alternativa que
algunos ‘viviendistas’ dan para que todos quepan en la ciudad es
hacer que la ciudad viva al mínimo. El mínimo de vías, el mínimo de
agua, el mínimo de parques y el mínimo de área de viviendas. Una
excesiva metropolización encarece vivir
en la ciudad y los peruanos no merecen vivir al mínimo.
Diseño Urbano Participativo
Siempre se habló del
espacio público al cual precisamente el público es ajeno y del cual
no se siente propietario y que genera que autoridades municipales
construyan y remodelen
espacios urbanos que justificadamente generan la protesta de sus
ciudadanos. Los espacios urbanos no deben remodelarse para que la
municipalidad o el alcalde haga un negocio, esencialmente deben
mejorar la calidad de vida de los vecinos. Se subestima la capacidad
de los vecinos para decidir que es lo que quieren en sus espacios
urbanos, ellos son, por el contrario, quienes mejor pueden decidir
en lo que debe hacerse en sus barrios. El diseño urbano
participativo, debe tomarse en cuenta en las nuevas propuestas de
cambiar el rostro de las ciudades.
Mayor
participación en la ciudad
Experiencias como la de los fondos
concursables y las mesas temáticas de
trabajo y de concertación impulsadas ya por algunas municipalidades
del país, con apoyo de ONG’s, confirman que una mayor participación
de la población en la administración de fondos y en la toma directa
de decisiones es posible. Esto puede convertirse en política y
generar una descentralización efectiva que puede incluso alcanzar el
nivel barrial, en donde por años organizaciones de mujeres y
pobladores han demostrado su tenaz lucha por organizar los recursos
de la ciudad.
Las municipalidades pueden
implementar mecanismos más eficientes y democráticos de gestión
local sobre la base de organizaciones existentes, cumpliendo un rol
más facilitador y menos corporativo
sobre el destino de la ciudad.
Economías
creativas
Articular las ventanas de
oportunidad del mercado internacional con la producción urbana y
rural es algo a lo que las ciudades han dado la espalda. Facilitar
este proceso implica tener visión de las demandas del mercado y
generar los servicios urbanos que canalicen la producción hacia
estas demandas.
Proyectos de viviendas productivas
han tenido relativo éxito, teniendo dificultades especialmente en
lograr una escala constante que pueda articularse efectivamente al
mercado. El concepto de barrios productivos es también relativamente
nuevo, y alude a la capacidad barrial de especializarse
económicamente generando una mayor escala y mejor organización,
pudiendo convertirse en clusters, y que llegan mejor a los mercados,
ya sean de otras partes de la ciudad como de la región o incluso
internacionales.
Este proceso, con mercados
identificados, aplicado de manera generalizada y
focalizada en jóvenes emprendedores,
puede incrementar los ingresos en un 15% como promedio del 20% de
familias pobres urbanas del país en 5 años.
Escuelas urbanas
El intercambio de experiencias de
desarrollo de un poblador urbano a otro es un potencial latente y
que ha sido ya probado con éxito en el medio rural del país. Las
municipalidades pueden crear Escuelas Urbanas en donde los líderes
de la ciudad intercambien experiencias y compromisos de desarrollo
de sus comunidades. Líderes que pueden provenir de un programa de
desarrollo urbano de un lugar a otro en otro lugar, y compartir y
enseñar a no cometer los mismos errores que pudieron haberse
cometido en otra experiencia. Este capital intangible debe ser
aprovechado en beneficio del desarrollo de la ciudad.
Espacios públicos
¿Qué es una ciudad sin
su cultura?, ¿sin sus procesiones, ferias, paradas o desfiles?, ¿Qué
es de una ciudad que pierde estas costumbres? ¿Cómo podrán
mantenerse estas costumbres y esta cultura si cada vez los espacios
‘públicos’ son cada vez más pequeños?, ¿Cómo podrá tener
‘individualidad’ cada ciudad si se pierde su personalidad?.
Las autoridades locales tienen una gran responsabilidad cuando se
trazan nuevas vías y parques en la ciudad pues influyen directamente
en el desarrollo de cultura en la ciudad.
En otros países, las
ciclovías pueden tener más de 3 mts de
ancho. Aqui 1 mt
y eso si las hay. Pekín, con toda la cantidad de gente que tiene, es
una ciudad que se ha propuesto tener verde más del 35% de su
territorio para el 2006. Aquí las áreas verdes son cada vez más
pequeñas y más grises. Caminar es una prioridad en muchos países y
existen largos recorridos para peatones en muchas ciudades, pero en
este país la prioridad son los vehículos motorizados. Ver el paisaje
es también prioridad de muchos municipios, también en otros países,
y no darle la espalda al mar o al río como aquí se hace, o darla en
concesión a privados que no permiten siquiera el acceso visual al
paisaje.
Pensar de futuro a presente
Hacer un proyecto hoy
para resolver los problemas de hoy convierte automáticamente este
proyecto en un proyecto obsoleto. Las municipalidades deben pensar
en las demandas de las generaciones futuras para hacer los proyectos
hoy. Pensar de futuro a presente es asegurar la
sostenibilidad en las ciudades.
Formar urbanistas
Mientras en otros
países debe haber como mínimo un urbanista por cada 20 mil
habitantes, en nuestro país, adolecemos de urbanistas. Las políticas
y las intervenciones urbanas se ven desintegradas con un objetivo de
desarrollo y en esta época son especialmente hechas con fines
eleccionarios. Las universidades en asocio con municipalidades y
ONG’s pueden impulsar formar nuevos urbanistas en el país que
faciliten procesos y propuestas en beneficio de la ciudad.
Ministerio de Urbanismo
Coordinar el
desarrollo de las ciudades no es tarea fácil y no debe dejarse en
manos de instituciones débiles o con intereses distintos. Es como
coordinar el desarrollo de la agricultura desde el Ministerio del
Camote, y dejar el desarrollo rural en manos de alguna Dirección
General o algún instituto de investigaciones o de proyectos con
débil capacidad de gestión y organización. El Ministerio de Vivienda
es importante, pero ¿es la vivienda parte del desarrollo urbano o
viceversa? Quizás ello explica que las políticas urbanas sean
eminentemente ‘viviendistas’ y no que persigan necesariamente una
mejor calidad de vida para los
habitantes de las ciudades. El desarrollo de las ciudades debe ser
facilitado desde el Ministerio de Urbanismo, como ya ocurre en la
mayoría de países del mundo.
Panorama Mundial
El panorama mundial
no es tan ajeno al Peruano, se estima que antes que culmine la
primera década del siglo XXI la mitad de la población del mundo será
urbana, calculándose que mas de 3,200 millones de personas viviremos
en ciudades, superando largamente a la población mundial de los años
50, y para el 2030 la cifra ascendería aproximadamente a 5,000
millones de personas, es decir 60% de la población mundial será
urbana.
En 1949, Carlos María
Della Paolera, propuso conmemorar el Día Mundial del Urbanismo, para
que esta fecha sirva como día de reflexión sobre las acciones
necesarias para alcanzar el desarrollo sostenible en los sistemas
urbanos. Esta iniciativa fue recogida por las instituciones de
urbanistas de todo el mundo y es así que el 8 de noviembre
constituye un momento para la reflexión y discusión sobre el destino
de nuestras ciudades.
La Sociedad de
Urbanistas del Perú, está comprometida con el desarrollo nacional,
concebido a través de un sistema de ciudades económica y
ecológicamente sostenibles, lamentablemente nuestras ciudades
evidencian un proceso de urbanización no planificado, donde, en la
mayoría de los casos, la pérdida de calidad de vida de los
habitantes es cada vez mayor.
Descargas:
|
|