Recientemente, en diciembre de 2025, la Municipalidad Metropolitana de Lima, a través de INVERMET, anunció un megaproyecto valorizado en S/540 millones para la construcción de tres viaductos elevados en la Av. Javier Prado, con una extensión aproximada de 1.8 km, programado para iniciar obras en enero de 2026. Esta iniciativa busca ampliar la capacidad vial en tramos clave de los distritos de San Isidro, Lince, Jesús María, La Molina y Magdalena, con el objetivo de reducir la congestión vehicular.
La Sociedad de Urbanistas del Perú, institución representativa de la profesión de urbanismo en el país, comprometida con el desarrollo sostenible y la planificación urbana integral de nuestras ciudades, presenta el siguiente pronunciamiento oficial respecto a los desafíos que enfrenta la ciudad de Lima en la gestión de su crecimiento urbano y de su sistema de movilidad:
- La controversia en torno a la propuesta de un viaducto en la avenida Javier Prado pone en evidencia una tensión recurrente en Lima: la búsqueda de soluciones de movilidad a escala metropolitana frente a la preservación de la calidad de vida en barrios consolidados. Este tipo de intervenciones exige un análisis integral, basado en evidencia, y un diálogo amplio entre autoridades, residentes, academia y otros actores urbanos.
- El sostenido proceso de densificación urbana en ejes viales estratégicos de la ciudad, como la Av. Javier Prado, ha incrementado significativamente la demanda de desplazamientos diarios. Sin embargo, este crecimiento no ha sido acompañado por una expansión equivalente de redes de transporte público de alta capacidad, generando desequilibrios territoriales, sobrecarga vial y deterioro de entornos residenciales. En este contexto, insistir en soluciones centradas en la ampliación de infraestructura para el automóvil privado responde a una lógica reactiva que no aborda las causas estructurales de la congestión
- La evidencia internacional demuestra que las vías elevadas y los pasos a desnivel generan, en el mejor de los casos, alivios temporales. A mediano plazo, inducen mayor uso del automóvil, saturan nuevamente las infraestructuras y perpetúan un ciclo de inversiones costosas e ineficientes. Experiencias en Lima, como el bypass del Óvalo Monitor en Santiago de Surco o el paso a desnivel de la Av. 28 de Julio en el Cercado de Lima, confirman que este tipo de proyectos ofrece beneficios limitados, favorece principalmente al transporte privado y termina agravando la congestión y la dependencia del auto.
- A ello se suma que los viaductos constituyen infraestructuras de altísimo costo de construcción, operación y mantenimiento, que demandan importantes recursos públicos a lo largo del tiempo, reduciendo la capacidad del Estado para invertir en soluciones más integrales y costo-eficientes. Desde una perspectiva de gestión urbana responsable, resulta fundamental evaluar si este tipo de inversiones representa el mejor uso posible de recursos públicos escasos frente a alternativas con mayor impacto social y territorial, incorporando las lecciones aprendidas de otras ciudades.
- Asimismo, los viaductos constituyen barreras urbanas que fragmentan el tejido de la ciudad, debilitan la conectividad peatonal, afectan el comercio local y deterioran la calidad del espacio público y del paisaje urbano. Al acercar flujos vehiculares elevados a viviendas y equipamientos, incrementan la exposición a ruido y contaminación, con impactos negativos en la salud pública y en la habitabilidad, especialmente para poblaciones vulnerables. Las preocupaciones vecinales sobre pérdida de valor residencial, deterioro ambiental y disminución de la calidad de vida son, por tanto, legítimas y fundadas.
- Existen alternativas estratégicas de menor costo y mayor eficiencia tales como la modernización del sistema semafórico, la gestión inteligente del tránsito, el rediseño de intersecciones viales, la priorización del transporte público en superficie o la redistribución del espacio vial. Estas medidas, articuladas de manera integral, pueden generar mejoras significativas en la fluidez y seguridad vial sin recurrir a infraestructuras rígidas y de alto impacto urbano.
- Desde una perspectiva de desarrollo urbano sostenible, la densificación es deseable cuando se orienta hacia corredores bien servidos por transporte público de alta capacidad. Una densidad equilibrada permite optimizar inversiones públicas, fortalecer la viabilidad del transporte masivo, promover desplazamientos a pie y en bicicleta y reducir la dependencia del automóvil. Asimismo, hace viable técnica y económicamente el desarrollo de proyectos estructurantes como la ampliación del Corredor Rojo o la Línea 4 del Metro de Lima, mejorando la accesibilidad de sectores periféricos que dependen de conexiones centrales y con ello reducir las desigualdades territoriales.
- Si bien se reconoce la facultad del Estado para promover inversiones ante situaciones que demandan respuestas inmediatas, como lo plantea INVERMET en el caso del viaducto de la Av. Javier Prado, este pronunciamiento invita a reflexionar críticamente sobre la pertinencia, eficacia y prioridades de dichas decisiones. Las inversiones públicas en movilidad deben orientarse, por orden de urgencia, a mejorar las condiciones de desplazamiento de quienes utilizan el transporte público, que constituye la mayoría de la población.
- En ese sentido, el transporte público de alta capacidad debe constituir el eje central de la política de movilidad urbana de la ciudad. Priorizar inversiones en sistemas inclusivos, eficientes y ambientalmente sostenibles en tanto resulta no solo más equitativo, sino también más racional desde el punto de vista económico y territorial, frente al fomento del auto particular, que es ineficiente, contaminante y socialmente regresivo en contextos urbanos densos.
- La Sociedad de Urbanistas del Perú exhorta a las autoridades nacionales y municipales a fortalecer la coordinación interinstitucional, promover procesos de planificación integrales y participativos, y someter este tipo de proyectos a un mayor escrutinio técnico de la academia, los gremios profesionales y la sociedad civil. Asimismo, convocamos a todos los actores urbanos -gobiernos, desarrolladores, comunidades y especialistas- a seguir apostando y construyendo por una visión colectiva de futuro, donde el avance económico y la preservación de la habitabilidad se integren armónicamente, en concordancia con los instrumentos de planificación y gestión vigentes, como el PLANMET 2040 y el PMU Lima y Callao al 2045, integrando de manera armónica el desarrollo económico, la movilidad sostenible y la habitabilidad urbana.
La Sociedad de Urbanistas del Perú reafirma su compromiso con una Lima más eficiente, equitativa y habitable, donde la densificación ordenada, el transporte público de excelencia y la mejora continua de la calidad de vida urbana avancen de manera simultánea y complementaria. Este es el camino técnicamente coherente, socialmente justo y ambientalmente necesario para nuestras ciudades.