Pronunciamiento por la autonomía de la profesión de urbanismo en el Perú y la creación del Colegio de Urbanistas del Perú

LA SOCIEDAD DE URBANISTAS DEL PERÚ (SURP), ante la reciente decisión del Colegio de Arquitectos del Perú (CAP) de aprobar en primera votación la creación de un denominado “Capítulo de Urbanistas” dentro de su estructura gremial, y en cumplimiento de sus fines estatutarios de defensa, promoción y desarrollo del urbanismo en el territorio nacional, se dirige a la opinión pública, a los poderes del Estado, a la comunidad académica y a los profesionales del país para manifestar lo siguiente:

Sobre la profesión de urbanismo: autonomía, trayectoria y rigor científico

El urbanismo no es una rama secundaria, ni una extensión técnica, ni mucho menos una especialidad subordinada de ninguna otra disciplina. Es una ciencia, un arte y una profesión autónoma que posee sus propios campos de acción, metodologías de investigación, marcos teóricos y, fundamentalmente, una responsabilidad social y ambiental específica. En el Perú, esta realidad ha sido sostenida y defendida por la Sociedad de Urbanistas del Perú (SURP) desde su fundación en 1997.

Nuestra institución agrupa a los profesionales que, con una visión sistémica y multidisciplinaria, se dedican al estudio y la intervención en el fenómeno urbano. La SURP congrega no solo a urbanistas de formación de pregrado, sino también a profesionales abogados, sociólogos, economistas, geógrafos, ingenieros y arquitectos con estudios de posgrado en urbanismo, planeamiento urbano, ordenamiento territorial, derecho urbano, economía urbana y especialidades afines. Esta diversidad no es accidental, sino que responde a la naturaleza misma del urbanismo: una disciplina que integra dimensiones sociales, legales, económicas y espaciales para gestionar el territorio de manera sostenible.

Es imperativo recordar que la formación profesional de urbanistas en el Perú tiene hitos históricos irrenunciables. Desde 1986 y hasta mediados de la década de los 90, la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV) contó con una Escuela Profesional de Urbanismo, de la cual egresaron cuatro promociones de urbanistas que hoy forman parte del capital intelectual y profesional del país. Actualmente, la Escuela Profesional de Urbanismo de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) se mantiene como la cantera académica vigente y líder en la formación de estos profesionales, habiendo manifestado con firmeza su respaldo a la creación de una institucionalidad propia. Asimismo, celebramos el avance de universidades como la Universidad Privada de Tacna, que se encuentra en proceso de creación de su respectiva escuela, lo que demuestra que la demanda académica y social por profesionales urbanistas está en pleno crecimiento.

Sobre la creación del “Capítulo de Urbanistas” en el Colegio de Arquitectos del Perú (CAP)

La SURP ve con profunda preocupación que el Colegio de Arquitectos del Perú haya aprobado, en una instancia inicial, la incorporación de un “Capítulo de Urbanistas”. Si bien respetamos la vida interna de todas las órdenes profesionales, consideramos que esta medida es un error estratégico y conceptual que atenta contra el desarrollo del urbanismo en el país.

El urbanismo no puede ser reducido a un capítulo dentro de un colegio profesional cuya naturaleza y ley de creación están enfocadas primordialmente en la arquitectura. Al intentar absorber al urbanismo bajo su estructura, el CAP envía mensajes equivocados a la sociedad y al Estado: que el urbanismo es una labor subsidiaria de la arquitectura, o peor aún que los arquitectos son por extensión natural urbanistas. Esta visión es anacrónica y no tiene correlación con la formación que se imparte en las escuelas de arquitectura de las universidades peruanas. El urbanista contemporáneo no es un «arquitecto que hace ciudades», sino un profesional especializado en la complejidad de los sistemas urbanos, cuya formación le permite dialogar con el derecho, la ecología, la sociología y la gestión pública de una manera que excede los límites de la formación arquitectónica convencional.

El intento de crear este capítulo no es un gesto de integración, sino un acto que pretende arrogarse la competencia exclusiva sobre una profesión que ya posee su propia identidad y sus propios actores. La SURP rechaza que un estamento interno de otra profesión pretenda sustituir el necesario debate democrático, técnico y legal que el país requiere para la formalización del urbanismo como una carrera con colegio profesional propio.

Riesgos para la claridad institucional y la calidad del ejercicio profesional

La creación de un “Capítulo de Urbanistas” dentro del CAP genera riesgos significativos que no pueden ser ignorados:

  1. Confusión en la Gestión Pública: La existencia de un capítulo dentro de otro colegio profesional genera una peligrosa ambigüedad ante las entidades del Estado. Al momento de convocar plazas para planificadores urbanos o especialistas en ordenamiento territorial, el Estado necesita claridad sobre las competencias específicas. Subsumir el urbanismo bajo la arquitectura debilita la exigencia de perfiles técnicos especializados en las municipalidades y ministerios.
  2. Debilitamiento de la Institucionalidad Propia: Esta medida busca invisibilizar la necesidad urgente de un Colegio de Urbanistas del Perú. Al ofrecer una «solución» interna, el CAP intenta frenar un proceso natural de maduración profesional de los urbanistas, quienes merecen y requieren una orden que represente sus intereses específicos, vigile su ética profesional particular y promueva sus propios estándares de excelencia.
  3. Invisibilización de la Multidisciplinariedad: El urbanismo en el Perú se nutre de especialistas en derecho urbano, economía urbana y planeadores que no necesariamente provienen de la arquitectura. Un capítulo dentro del CAP difícilmente podrá integrar y representar adecuadamente a estos profesionales, dejando en el limbo institucional a una gran parte de la inteligencia territorial del país.
  4. Calidad de la Intervención Urbana: Una ciudad gestionada bajo una visión exclusivamente «arquitectónica» corre el riesgo de priorizar el diseño del objeto por encima del funcionamiento del sistema. El Perú necesita que sus ciudades sean planificadas por urbanistas que comprendan la gestión de riesgos, la movilidad sostenible y la justicia espacial desde una formación técnica integral.

Hacia la creación del Colegio de Urbanistas del Perú

La Sociedad de Urbanistas del Perú ratifica su posición: el único camino para garantizar un ejercicio profesional ético, técnico y moderno es la creación del Colegio de Urbanistas del Perú.

Es fundamental aclarar que, si bien existen antecedentes de diversas iniciativas legislativas que han buscado este objetivo en el pasado, actualmente no hay un proyecto de ley en trámite en el Congreso de la República. Esta es una oportunidad histórica para hacer las cosas correctamente. La SURP y la Escuela de Urbanismo de la UNI se encuentran trabajando de manera estrecha y coordinada en la elaboración de un nuevo proyecto de ley, redactado bajo los más altos estándares técnicos y con una visión de futuro para nuestras ciudades.

Este nuevo proyecto de ley será presentado próximamente ante el Congreso. No se trata de un pedido gremial aislado, sino de una necesidad país. El Perú es un país mayoritariamente urbano, con ciudades que enfrentan crisis de vivienda, transporte, servicios y vulnerabilidad ante desastres naturales. No podemos seguir enfrentando los retos del siglo XXI con una estructura institucional del siglo XX. La creación de un colegio profesional propio permitirá que los urbanistas peruanos cuenten con un órgano de autoregulación, representación y propuesta técnica que esté a la altura de los desafíos nacionales.

Llamado de la Sociedad de Urbanistas del Perú

Ante lo expuesto, la SURP formula un llamado enérgico a los siguientes actores:

  • Al Colegio de Arquitectos del Perú: Para que desista de este intento de subordinación institucional. Reconocemos al CAP como una institución hermana con la que compartimos objetivos comunes en la mejora del hábitat, pero la autonomía del urbanismo es un principio no negociable. Un “capítulo” no es, ni será nunca, el sustituto de un colegio profesional independiente.
  • Al Congreso de la República y al Poder Ejecutivo: Para que, cuando el nuevo proyecto de ley sea presentado, abran un debate democrático, técnico y transparente que priorice el interés general de los ciudadanos que habitan nuestras ciudades. El reconocimiento legal del Colegio de Urbanistas es una deuda pendiente con el desarrollo territorial del Perú.
  • A las Universidades: Especialmente a aquellas que ya forman o planean formar urbanistas, para que se sumen a esta defensa de la autonomía profesional. La formación académica debe verse respaldada por una institucionalidad gremial coherente con los títulos profesionales otorgados.
  • A otros Colegios Profesionales: Para entender que la creación de la orden de urbanistas no es un ataque a sus fueros, sino un fortalecimiento del sistema profesional peruano, donde cada disciplina aporta desde su especificidad al bienestar común.
  • A los Urbanistas de todo el Perú: A mantenerse alertas y unidos. La SURP es su casa y seguirá liderando la defensa de nuestra profesión ante cualquier intento de invisibilización.

La Sociedad de Urbanistas del Perú reafirma su compromiso inquebrantable con la construcción de ciudades y entornos urbanos más democráticos, sostenibles y resilientes. Estamos convencidos de que esto solo será posible desde una institucionalidad sólida que reconozca plenamente al urbanismo como una profesión autónoma, capaz de liderar la transformación de nuestro territorio con rigor técnico y compromiso social.

¡Por la autonomía del Urbanismo y la creación del Colegio de Urbanistas del Perú!

Lima, enero de 2026.

CONSEJO DIRECTIVO – SURP

Sociedad de Urbanistas del Perú

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