“La vegetación urbana crea espacios más frescos y agradables para las personas” (1). ¿Quién no ha oído esta afirmación, o alguna de sus variantes? Sin embargo, basta con asomarse a nuestras calles para constatar que nuestra realidad dista mucho de tener las características para aprovechar estos beneficios. En gran parte esto se debe a la ausencia generalizada de vegetación urbana.
El espacio público de las ciudades se constituye principalmente de calles, plazas, parques y otros equipamientos de recreación y ocio. En nuestro contexto, es común que estos espacios se caractericen por ser calles sin sombra, plazas duras, losas deportivas más que parques con vegetación. En ciudades como Arequipa, el clima semidesértico, que combina una humedad relativa baja con índices muy altos de radiación ultravioleta (2) se convierte en un factor que incrementa la exposición al riesgo de sus habitantes (3)(4) frente a los limitados niveles de confort que ofrecen estos espacios desprovistos de vegetación urbana.
Arequipa no es un caso aislado; los peligros de la radiación solar son comunes a lo largo del territorio nacional: Cajamarca, Cusco, Chachapoyas, Huánuco, Huaraz, Ica, Iquitos, Huancayo, Chiclayo, Moquegua, Moyobamba, Piura y Trujillo son algunas de las ciudades con niveles más altos del índice UV (5). Salvo excepciones, las calles no cuentan con ninguna o muy poca cobertura vegetal. Las personas sean residentes y turistas, por necesidad más que por elección, están expuestas a la radiación solar y la sequedad ambiental. Asimismo, estas condiciones hacen el desplazamiento de personas menos confortable y limita las posibilidades de interacción entre ellas.
La calle entonces se reduce a un espacio de tránsito, una experiencia vacía hasta incómoda y riesgosa, en la que la sombra —no necesariamente natural— se convierte en un lugar codiciado. Para ello, basta con observar calles céntricas como el eje peatonal Mercaderes o San Juan de Dios-Jerusalén en el Centro Histórico de Arequipa: el flujo de personas se concentra a la sombra de casonas y edificios, cuando la inclinación del sol las produce en distintos momentos del día. Cuando esta sombra desaparece, no queda más que soportar la inclemencia del sol y apresurar el paso. La ciudad sin sombra se vuelve inhóspita y nos expulsa del espacio público.

Fuente: Machu Picchu viagens, 2025.
https://blog.viajesmachupicchu.travel/calles-emblematicas-de-arequipa-que-deberias-conocer/
Ciertamente, hay espacios como los descritos en que la presencia o eventual inserción de vegetación debe considerar otros factores, como las patrimoniales y en general las compatibilidades de la vegetación con el espacio urbano (disponibilidad hídrica, mantenimiento, raíces, espacio para su desarrollo, etc.). No obstante, en espacios sin estos compromisos, el patrón suele repetirse. Nuevos espacios públicos, así como la renovación de los existentes, no parecen ser el resultado de una preocupación legítima y pertinente por el cuidado y mantenimiento de la vegetación urbana. Tanto en calles como parques es usual observar prácticas sistemáticas que abarcan desde el desmochado (poda agresiva) hasta la tala intencional de arbolado urbano, realizadas por instituciones públicas o privadas y ciudadanos por igual (6)(7). Esta situación resulta contradictoria al propio bienestar de la ciudadanía y de la sociedad en conjunto.
Entonces, se delinea un problema central en el que convergen dos procesos simultáneos. Por un lado, la ausencia persistente de arbolado urbano y, por otro, la pérdida progresiva del arbolado existente en el espacio público. Este problema amerita preguntarse por qué el espacio público es tan pobre en sombra vegetal. En su versión más simple, la respuesta suele ser que la sombra natural no ha sido tratada como parte de la infraestructura urbana esencial, sino como un elemento secundario, ornamental y prescindible, hasta molesto. Entonces, ¿Por qué y cómo podríamos reencontrarnos con la sombra, como proveedora de confort y protección ambiental? Responder esta pregunta exige dejar de entender la sombra como un efecto secundario del paisaje urbano y comenzar a tratarla como parte de la infraestructura que sostiene la vida pública.
La sombra como infraestructura verde
La infraestructura verde urbana (UGI) es fundamental en la configuración de ciudades sostenibles al integrar elementos naturales en el paisaje urbano (8). Esta infraestructura involucra diversos componentes como los espacios verdes, los bosques urbanos, los tejados verdes y las superficies permeables, que en conjunto permiten a las ciudades mitigar los problemas medioambientales mediante la absorción de dióxido de carbono, la reducción de los contaminantes atmosféricos y la atenuación de los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos (8). Desde esta perspectiva, la UGI es también clave en combatir el efecto de isla de calor urbana (UHI). El indicador más común de la manifestación del UHI es el aumento de las temperaturas del aire a nivel de la calle, que a su vez contribuye al deterioro de la calidad del aire, el aumento del consumo energético para la refrigeración de interiores e incluso el incremento de las tasas de mortalidad (9)(10)(11). La oferta de sombra al aire libre, armoniosa con el clima, es estratégico y de necesidad.
Dentro de los elementos del paisajismo urbano que atañen al espacio público, dos son fundamentales y han demostrado su eficacia:
“Árboles de sombra: Los árboles que proporcionan sombra (a diferencia de aquellos con copas poco desarrolladas) pueden desempeñar un papel importante en la reducción del calor urbano, especialmente al dar sombra a las calles de tal forma que absorben la radiación solar antes de que afecte a las aceras, las carreteras y las fachadas de los edificios. La sombra también puede desempeñar un papel importante a la hora de aliviar el estrés térmico en los espacios urbanos durante la temporada de calor, ya que bloquea la radiación solar que afecta al cuerpo humano. Además, la evapotranspiración de los árboles expuestos a la radiación solar puede ayudar a reducir la temperatura del aire en su entorno inmediato.
Cubierta del suelo mediante vegetación: a diferencia de los materiales sintéticos para suelos, la vegetación (césped, arbustos) absorbe la radiación solar de tal forma que no libera calor al aire, sino que enfría el aire que la rodea mediante la evapotranspiración. No obstante, este efecto de enfriamiento inmediato depende del contenido de agua del suelo y, por lo tanto, puede ser menos eficaz en plantas que requieren poco riego.” (9)
Los beneficios no se limitan a dimensiones ambientales, la UGI hace que las zonas urbanas densamente pobladas sean habitables y que la vida urbana sea viable desde el punto de vista medioambiental, económico y social (9). En países en vías de desarrollo, y en contextos de alta informalidad como el Perú, es un componente estratégico para viabilizar un desarrollo sostenible y atender las principales desigualdades urbanas que se producen en los procesos de urbanización caracterizados por la precariedad y las limitaciones en servicios ambientales (12).
No obstante, a pesar del creciente número de estudios sobre cómo la UGI puede contribuir a la mitigación de los efectos de los fenómenos climáticos extremos en zonas urbanas, subsiste una limitada puesta en práctica en el urbanismo de nuestras ciudades (10).
Propuesta de agenda mínima: urbanismo de sombra y vitalidad urbana
Todas las ciudades se encuentran y deben responder a su contexto particular. En ese sentido, los puntos sugeridos a continuación buscan incentivar la reflexión en torno a las acciones cotidianas e institucionales que limitan o reducen la oferta de sombra natural, como incentivo a cambios de práctica:
- El primer paso para el cambio es reconocer la sombra como parte de un derecho urbano básico asociado al confort, la salud y la accesibilidad. Cada territorio presenta características y desafíos propios en sus respuestas urbanísticas. No se trata de enverdecer sin mesura, criterio ni estructura. Sin embargo, el negar la sombra natural como proveedora de condiciones para la calidad de vida y nuestro derecho de acceso a esta calidad conduce a las limitaciones y déficits que enfrentamos hoy.
- El segundo paso es proteger el arbolado urbano existente antes de promover nuevas plantaciones en el lugar. Los distintos ejemplares y especies pueden haber formado conjuntos de equilibrios frágiles y con vulnerabilidades por descubrir. Además, diversos ejemplares pueden formar parte de memorias colectivas que ameritan prácticas de conservación más específicas. Cualquier alteración podría exponerlos a nuevos riesgos para su supervivencia.
- El tercer paso es la planificación, diseño e incorporación de infraestructura verde en proyectos viales, renovación urbana y del espacio público. La ciudad no puede reducirse a espacios públicos estériles, artificiales y duros. El diseño de las calles requiere incorporar la generación de sombra como criterios de confort y como estrategia para fomentar la caminabilidad y permanencia en el espacio público. La sombra generada por elementos artificiales es una medida complementaria, no el reemplazo de un árbol.
- El cuarto paso es asegurar la conservación y sostenibilidad de la infraestructura verde. Para el arbolado urbano esto puede incluir la elaboración de inventarios, planes de plantación y mantenimiento, con criterios de cuidado, diseño de paisaje, políticas estrictas de fiscalización, reglas claras sobre circunstancias de retiro, reemplazamiento y reposición.
- El quinto paso es involucrar a gobiernos locales, profesionales, vecinos y gremios técnicos. Si bien se parte del reconocimiento de un derecho, involucra deberes y responsabilidades en el conjunto de la sociedad. Las prácticas inadecuadas de cuidado y conservación del arbolado urbano pasan por el aparente bajo impacto de prácticas inadecuadas cotidianas y sistemáticas. Revertirlas y multiplicar mejores prácticas es clave en buena parte de la producción sombra a partir de vegetación urbana.
Divulgación sobre el uso de IA:
Este artículo redactado y editado por la autora, cuenta con el uso de IA para la corrección de estilo (ChatGPT 5.5 Thinking) y traducción asistida (DeepL).
Referencias
1. Sociedad Portorriqueña de Planificación. Arborización Urbana [Internet]. 2026 [cited 2026 Jun 2]. Available from: https://www.facebook.com/share/p/18dGUNKgbM/
2. SENAMHI. Pronóstico UV con nubosidad [Internet]. 2026 [cited 2026 Jun 2]. Available from: https://www.senamhi.gob.pe/?p=pronostico-radiacion-uv-numerico
3. RPP. Arequipa, una ciudad con alta radiación solar [Internet]. 2011. Available from: https://rpp.pe/peru/actualidad/arequipa-una-ciudad-con-alta-radiacion-solar-noticia-406885
4. La República. Arequipa: exposición al sol es riesgosa entre las 11:00 y 14:00 horas [Internet]. 2021. Available from: https://larepublica.pe/sociedad/2021/10/16/arequipa-exposicion-al-sol-es-riesgosa-entre-las-1100-y-1400-horas-lrsd
5. La República. ¡Cuidado! Arequipa presenta valores extremos de radiación solar [Internet]. 2024. Available from: https://larepublica.pe/sociedad/2024/02/14/arequipa-cuidado-arequipa-presenta-valores-extremos-de-radiacion-solar-lrsd-669648
6. Diario Correo. Especialista cuestiona poda de árboles inventariados en Cayma. Diario Correo [Internet]. 2026 Jun 15; Available from: https://diariocorreo.pe/edicion/arequipa/especialista-cuestiona-poda-de-arboles-inventariados-en-cayma-video-noticia/
7. Álvarez L. Vecinos denuncian tala indiscriminada de árboles por parte de la Municipalidad del Cusco. La República [Internet]. 2025 Oct 29; Available from: https://larepublica.pe/sociedad/2025/10/29/vecinos-denuncian-tala-indiscriminada-de-arboles-por-parte-de-la-municipalidad-del-cusco-1038548
8. Ugochukwu Kanayo Ashinze, Blessing Aibhamen Edeigba, Aniekan Akpan Umoh, Preye Winston Biu, Andrew Ifesinachi Daraojimba. Urban green infrastructure and its role in sustainable cities: A comprehensive review. World J Adv Res Rev. 2024;21(2):928–36.
9. Cheshmehzangi A, Griffiths CJ. Development of Green Infrastructure for the City: A Holistic Vision towards Sustainable Urbanism. Archit Environ. 2014;2(2):13.
10. Norton BA, Coutts AM, Livesley SJ, Harris RJ, Hunter AM, Williams NSG. Planning for cooler cities: A framework to prioritise green infrastructure to mitigate high temperatures in urban landscapes. Landsc Urban Plan [Internet]. 2015;134:127–38. Available from: http://dx.doi.org/10.1016/j.landurbplan.2014.10.018
11. Zölch T, Maderspacher J, Wamsler C, Pauleit S. Using green infrastructure for urban climate-proofing: An evaluation of heat mitigation measures at the micro-scale. Urban For Urban Green [Internet]. 2016;20:305–16. Available from: http://dx.doi.org/10.1016/j.ufug.2016.09.011
12. Adegun OB. Green infrastructure in relation to informal urban settlements. J Archit Urban. 2017;41(1):22–33.





