Siguiendo principios del enfoque de Desarrollo Orientado al Transporte, se busca concentrar la inversión en áreas con mayor aprovechamiento y potencial para la densificación como esta, con el fin de generar espacios urbanos de alta calidad, con una adecuada mezcla de usos y pensados desde el peatón. Esta transformación implica la reestructuración total del tejido urbano existente y de la estructura de la propiedad, cambios de zonificación y la creación de nuevas vialidades, espacios públicos y equipamientos. Para esto se necesita de la aprobación de instrumentos normativos de planificación específicos que determinarán usos y parámetros, y la definición de las Unidades de Gestión Urbanística (UGU) que establecerán las cargas y beneficios entre los propietarios.